sábado, 27 de febrero de 2010

DOS ESPAÑAS... AQUEL QUE DESCONOCE LA HISTORIA... ESTA OBLIGADO A REPETIRLA.

Una de ellas ha de robarte el corazon... Y LA CARTERA diria el populacho con su vision tremendista y aupada por el peso de la indignacion.

En uno de esos programas matinales de contertulios resabidos y algun que otro cierrabares... (me encanta ese adjetivo sustantivo) se oyo de nuevo lo de las dos españas, esta vez no refiriendose a colores, ni a conocimientos como la de antes... simplemente a castas... si... frente a la enorme masa de parados en un lado, en el otro y frente a ellos los funcionarios; casta de personas por las que la sensacion de ansia es solo conocida cuando piluca es ascendida y ella no... la sensacion de agobio del llegar a fin de mes totalmente desconocida porque... en la mayoria de los casos y debido a no se que oscuros designios del destino, trabajan el turno de tarde en los negociados a los que comprometen por las mañanas.

Cual ladillas pertinaces... (licendia poetica de mi primo mikel), chupan, trincan, babean, prevarican, mangonean, susodichan, opinan, tertuliean y rimbomban sabiamente mezclando su saber hacer con el dolçe fare niente (jo... las ganas que tenia yo de poder aplicar esta frase) y eso que... aun no son politicos.

Esta casta de funcionarios, vive su vida sin darse cuenta que frente a ellos, cada dia pasan millones de sus mejores clientes, que les dejan pingues beneficios y les pagan pluses y prebendas y para los que trabajan.

Me sorprendio tantisimo escuchar por primera vez despues de años de crisis la frase... ciertamente, cuanto mas sube el numero de funcionarios... mas baja la alarma social, a mayor numero de parados... mayor numero de funcionarios... esta regla que esta siguiendo un gobierno socialista ( increible) intenta esconder cifras de escandalo, sumemos ademas de los funcionarios del estado los correspondientes a las comunidades autonomas y los municipales sin contar con los de las diputaciones. El tio la vara de Jose Mota se iba a inflar.

Ante el acojone de este gobierno al que solo se le ocurre el no moverse un milimetro de la teta patria...no vaya a perder una sola gota, solo se me ocurre pedir que los millones de parados, se movilicen... NO A TRAVES DE SUS ORGANIZACIONES SINDICALES (estos tambien estan pegados a la teta) sino a traves de colectivos de pequeño calado a nivel de calles... ALGO ASI COMO LOS BANLIEUES DE FRANCIA.

De nuevo, los odiados franceses nos la vuelven a dar con honda... si un barrio no quiere que entre el gobierno... pues no entra.

Las generosas dosis de anestesia que nuestro govierno verte en las venas de los zombies a traves de la telebasura, los adoctrinamientos de pan y circo y las reyertas verbales en el hemiciclo entre un presidente al que los congojos no le dejan pensar y una oposicion la que lo unico que teme es que la nombren presidente.

Personalmente, sigo admirando aquel mayo del 68 al que llegue tarde, en algun lugar se esta jugando una partida y nosotros no tenemos cartas.

La lucha ha de empezar desde abajo, comunidad de vecinos, asociaciones de barrio, calle por calle y barrio por barrio.

OFERTA

Se buscan personas con criterio
formacion de vida, buenos comunicadores
edad, la necesaria
vehiculo propio (mejor si son piernas)
capaces de transmitir ilusion y ganas de trabajar
proactivos y tenaces.


RETRIBUCION

Una españa de y con futuro.

CONTACTAR

Cada minuto que pase es una hora mas de verguenza
habla contigo mismo, el sabe lo que hacer.

Este anuncio, que ya deberia estar en todos los medios de comunicacion, sentaria las bases de un nuevo reto nacional, donde los mas brillantes estrategas, diseñarian el plan de accion anti-aborregamiento ya que... SI LA MASA NO PIENSA... PIENSA TU POR ELLA.  A ver que vamos a hacer.

Continuara...

sábado, 6 de febrero de 2010

TU TIENES RELOJ....YO TENGO TIEMPO.

PARA APRENDER DE LA VIDA.
Es muy hermoso y muy simple al mismo tiempo...
TU TIENES EL RELOJ, YO TENGO EL TIEMPO

entrevista realizada por VÍCTOR-M. AMELA a:
MOUSSA AG ASSARID,
No sé mi edad: nací en el desierto del Sahara, sin papeles...!

Nací en un campamento nómada tuareg entre Tombuctú y Gao, al norte de Mali. He sido pastor de los camellos, cabras, corderos y vacas de mi padre. Hoy estudio Gestión en la Universidad Montpellier. Estoy soltero. Defiendo a los pastores tuareg. Soy musulmán, sin fanatismo



- ¡Qué turbante tan hermoso...!



- Es una fina tela de algodón: permite tapar la cara en el desierto cuando se levanta arena, y a la vez seguir viendo y respirando a su través.



- Es de un azul bellísimo...



- A los tuareg nos llamaban los hombres azules por esto: la tela destiñe algo y nuestra piel toma tintes azulados...



- ¿Cómo elaboran ese intenso azul añil?



- Con una planta llamada índigo, mezclada con otros pigmentos naturales. El azul, para los tuareg, es el color del mundo.



- ¿Por qué?



- Es el color dominante: el del cielo, el techo de nuestra casa.



- ¿Quiénes son los tuareg?



- Tuareg significa "abandonados", porque somos un viejo pueblo nómada del desierto, solitario, orgulloso: "Señores del Desierto", nos llaman. Nuestra etnia es la amazigh (bereber), y nuestro alfabeto, el tifinagh.



- ¿Cuántos son?



- Unos tres millones, y la mayoría todavía nómadas. Pero la población decrece... "¡Hace falta que un pueblo desaparezca para que sepamos que existía!", denunciaba una vez un sabio: yo lucho por preservar este pueblo.



- ¿A qué se dedican?



- Pastoreamos rebaños de camellos, cabras, corderos, vacas y asnos en un reino de infinito y de silencio...



- ¿De verdad tan silencioso es el desierto?



- Si estás a solas en aquel silencio, oyes el latido de tu propio corazón. No hay mejor lugar para hallarse a uno mismo.



- ¿Qué recuerdos de su niñez en el desierto conserva con mayor nitidez?



- Me despierto con el sol. Ahí están las cabras de mi padre. Ellas nos dan leche y carne, nosotros las llevamos a donde hay agua y hierba... Así hizo mi bisabuelo, y mi abuelo, y mi padre... Y yo. ¡No había otra cosa en el mundo más que eso, y yo era muy feliz en él!



- ¿Sí? No parece muy estimulante. ..



- Mucho. A los siete años ya te dejan alejarte del campamento, para lo que te enseñan las cosas importantes: a olisquear el aire, escuchar, aguzar la vista, orientarte por el sol y las estrellas... Y a dejarte llevar por el camello, si te pierdes: te llevará a donde hay agua.



- Saber eso es valioso, sin duda...



- Allí todo es simple y profundo. Hay muy pocas cosas, ¡y cada una tiene enorme valor!



- Entonces este mundo y aquél son muy diferentes, ¿no?



- Allí, cada pequeña cosa proporciona felicidad. Cada roce es valioso. ¡Sentimos una enorme alegría por el simple hecho de tocarnos, de estar juntos! Allí nadie sueña con llegar a ser, ¡porque cada uno ya es!



- ¿Qué es lo que más le chocó en su primer viaje a Europa?



- Vi correr a la gente por el aeropuerto.. . ¡En el desierto sólo se corre si viene una tormenta de arena! Me asusté, claro...



- Sólo iban a buscar las maletas, ja, ja...



- Sí, era eso. También vi carteles de chicas desnudas: ¿por qué esa falta de respeto hacia la mujer?, me pregunté... Después, en el hotel Ibis, vi el primer grifo de mi vida: vi correr el agua... y sentí ganas de llorar.



- Qué abundancia, qué derroche, ¿no?



- ¡Todos los días de mi vida habían consistido en buscar agua! Cuando veo las fuentes de adorno aquí y allá, aún sigo sintiendo dentro un dolor tan inmenso...



- ¿Tanto como eso?



- Sí. A principios de los 90 hubo una gran sequía, murieron los animales, caímos enfermos... Yo tendría unos doce años, y mi madre murió... ¡Ella lo era todo para mí! Me contaba historias y me enseñó a contarlas bien. Me enseñó a ser yo mismo.



- ¿Qué pasó con su familia?



- Convencí a mi padre de que me dejase ir a la escuela. Casi cada día yo caminaba quince kilómetros. Hasta que el maestro me dejó una cama para dormir, y una señora me daba de comer al pasar ante su casa.... Entendí: mi madre estaba ayudándome...



- ¿De dónde salió esa pasión por la escuela?



- De que un par de años antes había pasado por el campamento el rally París-Dakar, y a una periodista se le cayó un libro de la mochila. Lo recogí y se lo di.. Me lo regaló y me habló de aquel libro: El Principito. Y yo me prometí que un día sería capaz de leerlo...



- Y lo logró.



- Sí. Y así fue como logré una beca para estudiar en Francia.



- ¡Un tuareg en la universidad. ..!



- Ah, lo que más añoro aquí es la leche de camella... Y el fuego de leña. Y caminar descalzo sobre la arena cálida. Y las estrellas: allí las miramos cada noche, y cada estrella es distinta de otra, como es distinta cada cabra... Aquí, por la noche, miráis la tele.



- Sí... ¿Qué es lo que peor le parece de aquí?



- Tenéis de todo, pero no os basta. Os quejáis. ¡En Francia se pasan la vida quejándose! Os encadenáis de por vida a un banco, y hay ansia de poseer, frenesí, prisa... En el desierto no hay atascos, ¿y sabe por qué? ¡Porque allí nadie quiere adelantar a nadie!



- Reláteme un momento de felicidad intensa en su lejano desierto.



- Es cada día, dos horas antes de la puesta del sol: baja el calor, y el frío no ha llegado, y hombres y animales regresan lentamente al campamento y sus perfiles se recortan en un cielo rosa, azul, rojo, amarillo, verde...



- Fascinante, desde luego...



- Es un momento mágico... Entramos todos en la tienda y hervimos té. Sentados, en silencio, escuchamos el hervor... La calma nos invade a todos: los latidos del corazón se acompasan al pot-pot del hervor...



- Qué paz...



- Aquí tenéis reloj, allí tenemos tiempo.

Para los que hemos visto algun atardecer en el desierto y imaginado su inmensidad, esta entrevista significa mucho. Espero que la disfruteis como yo.